La diseñadora Matali Crasset ha concebido dos nuevos hoteles inaugurados este año: el Hotel Dar-Hi (en Túnez) y Hi-Matic (en París)… una alternativa a los hoteles estandarizados internacionales y a los hoteles de diseño minimalista que ofrecen una experiencia única. En este caso, el acercamiento al oasis y a la cultura local en Túnez, y una experiencia automática y ecológica en París. Charlamos con ella en su estudio de París.
Hi-hotel (Niza), Dar-Hi (Túnez) y Hi-matic (París). ¿Qué significa «Hi»? Tras mi encuentro hace ya diez años con Philippe Chapelet y Patrick Elouarghi, emprendedores autodidactas apasionados por los hoteles, creamos el Hi-hotel de Niza. Se trataba de un proyecto experimental : crear un hotel enfocado a la música electrónica. Alejado de los grandes hoteles de lujo internacionales, nos interesaba proponer una alternativa a través de 9 conceptos para vivir y experimentar. A partir de esta experiencia, se nos ocurrió la idea de crear el concepto «Hi Life», un laboratorio de ideas que propone espacios singulares en contextos diferentes. Un concepto que abarca la creación de espacios de vida (como son los hoteles que hemos realizado), hasta eventos como los que hemos organizado en Nueva York alrededor del «fooding». Pero ante todo, «Hi» está enfocado a la experiencia de lo contemporáneo.
El Hi-hotel de Niza fue tu primer proyecto de diseño global, donde además de las habitaciones creaste mobiliario, diseño gráfico y programación. Con el Hotel Dar-Hi en Túnez has ido un paso más allá, creando la arquitectura del lugar. ¿Cómo ha sido esta experiencia? Muy interesante porque partíamos de la nada… estábamos en una duna en mitad del desierto tunesino, pero queríamos hacer algo a escala humana. La idea no era crear un hotel grande sino partir de la idea de una gran casa que cada uno puede apropiarse de forma diferente. Tiene 17 habitaciones articuladas como casas sobre pilares, un spa, una piscina… Trabajamos durante 5 años en este proyecto. Durante los primeros 3 años, me sumergí en la cultura local para aprender de ella y ofrecer mi interpretación personal de la cultura tunesina. He necesitado bastante tiempo para entenderla desde el interior. Lo que intento es descubrirle al visitante cómo funciona un oasis.
Y no sólo eso. Alrededor del hotel habéis desarrollado el «Palm lab». ¿De qué trata? Efectivamente, los hoteles son casi un pretexto para ir más allá... En Nefta, la ciudad donde se encuentra el Dar-Hi, hemos creado el «Palm Lab», una entidad de reflexion para ver qué uso se le puede dar en la actualidad al palmeral. Hoy en día ya no tiene sentido cultivar el dátil, ya que es demasiado caro; hay que encontrar otro uso al palmeral y prever al mismo tiempo su renovación. El hotel ha comprado dos parcelas en el palmeral, para crear un huerto de cultivo ecológico. Todas las verduras que se utilizan en la cocina del hotel provienen del propio huerto.
Las cuestiones ecológicas son muy importantes para ti. ¿Cómo se traducen en la creación del hotel? Ya en el Hi-Hotel de Niza estas cuestiones las habíamos tenido en cuenta, construyendo de una forma diferente: sin moquetas y utilizando materiales respetuosos con el medio ambiente. Además, yo no hago decoración. Todo en el hotel tiene su razón de ser y está seleccionado por su respeto al medio ambiente. En el Dar-Hi los objetos no han sido importados. Todo ha sido fabricado por artesanos locales, desarrollado según su especialidad. Además, el uso del agua está racionalizado: aprovechamos una fuente termal de agua caliente (que alimenta el hammam y la piscina), que pasa por el hotel y que al final va a regar el huerto. Y con la geotermia, aprovechamos la energía para calentar el agua de las duchas, ya que no hay bañeras. Todo esto estaba en nuestra idea inicial, y es lo que nos permite ser especiales.
¿Qué recuerdo quieres que la gente guarde de su estancia en los hoteles Hi? La experiencia es diferente en cada hotel. En Túnez se trata del descubrimiento de una cultura, potenciar la curiosidad, el encuentro con las personas. En el hotel todo está abierto, puedes participar con las cocineras en la elaboración de las comidas, está situado en pleno centro de la ciudad, de forma que se puede establecer de forma muy fácil un diálogo con los habitantes de Nefta. En el hotel de París he tratado de llevar los códigos del campo a la ciudad, instalando unas cabañas de madera que llamo «eco-logis», donde se encuentran las camas. Además, para ponérselo fácil al visitante, todo es automático: es como si fueras a casa de unos amigos, con una zona donde gente experta en arte, música, ecología... envía información sobre las cosas que hay que ver y hacer en la ciudad. A esto le hemos llamado el «Paris-link». Intentamos que la gente no se quede en el hotel sino que disfrute de la ciudad, del barrio, siempre bajo el punto de vista de lo contemporáneo y lo experimental: cine, música, bares, exposiciones… En definitiva, la idea es experimentar, compartir, descubrir, aprovechar al máximo y no quedarse únicamente con el recuerdo postal de unas vacaciones.
¿Cuáles son tus vacaciones ideales? Me gusta pasar una parte de mis vacaciones en la cuidad para ver exposiciones. Durante el resto del año siempre estoy viajando y no tengo tiempo, cosa que me frusta bastante. Otra parte de mis vacaciones, que he descubierto desde que tengo hijos, me gusta ir al campo o al mar para descansar y recargar energía.
Dar-Hi (Túnez). A partir de 300€ la noche para dos, pensión completa.
Hi-Matic (París). A partir de 144€ la noche para dos, desayuno incluido.
Hi-Hotel (Niza). A partir de 199€ la noche para 2.