Entrevistas

ÁNGELA DE LA CRUZ. La pintura en el campo expandido

Super Clutter, 2006 - Ángela de la Cruz
Entrevistas | by Dolores Galindo
20.01.2012
Info complementaria
Publicado en d[x]i 38

ENTRE LAS DISTINCIONES MÁS CODICIADAS EN EL UNIVERSO DEL ARTE CONTEMPORÁNEO ESTÁ LA NOMINACIÓN PARA EL PREMIO TURNER, ESTABLECIDO EN 1984 POR LA PRESTIGIOSA TATE GALLERY DE LONDRES. ARTISTAS COMO DAMIEN HIRST, STEVE MCQUEEN O TRACY EMIN SON ALGUNOS DE LOS CREADORES QUE CONSAGRARON SU CARRERA TRAS SER SELECCIONADOS. UN JURADO INDEPENDIENTE ELIGE ANUALMENTE A CUATRO ARTISTAS MENORES DE 50 AÑOS (BRITÁNICOS O RESIDENTES EN EL PAÍS) CONSIDERANDO SU PRODUCCIÓN DEL ÚLTIMO AÑO. UNA SELECCIÓN DE LOS FINALISTAS SE EXPONE EN LAS SALAS DE LA TATE BRITAIN, DONDE ACUDEN LOS MÁS REPUTADOS CRÍTICOS Y COLECCIONISTAS. EN LA CONCESIÓN DEL PREMIO TAMBIÉN INTERVIENE LA VOTACIÓN DEL PÚBLICO. MIENTRAS PREPARÁBAMOS EL PRESENTE ARTÍCULO DEDICADO A ÁNGELA DE LA CRUZ NOS SORPRENDIÓ GRATAMENTE LA NOTICIA DE QUE LA HABÍAN NOMINADO EN LA EDICIÓN DEL 2010. ES LA PRIMERA VEZ QUE UNA ESPAÑOLA ALCANZA COTAS TAN ALTAS DE REAFIRMACIÓN.

ÁNGELA DE LA CRUZ (1965. A Coruña) experimenta con el lenguaje pictórico desde hace 20 años. Su éxodo al Londres de finales de los 80 en plena época de eclosión creativa la llevó a estudiar Bellas Artes en el Goldsmiths  College, y luego un posgrado de escultura en la Slade School. Tras una vertiginosa carrera donde expone en espacios de Sevilla, Dublín, Melbourne y Nueva York, es fichada por la prestigiosa Lisson Gallery londinense (hasta la fecha sigue siendo su galería), donde comparte espacio con creadores de la talla de Sol LeWitt, Tony Cragg y Anish Kapoor.
 
El Candem Art Centre de Londres rinde homenaje a la trayectoria de esta coruñesa universal después de permanecer un largo periodo sin ponerse delante del lienzo, tras sufrir una hemorragia cerebral de cuyas secuelas aún se está recuperando. ÁNGELA DE LA CRUZ: AFTER es la primera exposición individual de la artista en una galería pública del Reino Unido. A primera vista, sus pinturas parecen haber sido objeto de atentado o vandalismo. Lienzos destensados, retorcidos y moldeados gritan para ser liberados de sus formas grotescas. Según Ángela, se trata de una profanación deliberada: Mi punto de partida fue la deconstrucción de la pintura. Un día quité la barra central del bastidor y el cuadro se dobló. Desde ese día miré la pintura como un objeto. En su obra, la pintura tradicional deja de ser un lenguaje en sí mismo y adopta otras formas de expresión. Sus cuadros violentos y a la vez cargados de ironía crean una sensación de inquietud que da paso a una emoción de extraña calma, de serena complicidad. La autora se enfrenta a la pintura incorporando destrucción en la propia obra. Traspasando los límites de lo abstracto, sus lienzos monocromáticos son sometidos a un proceso de transformación física y real, desgarrando el lienzo o rompiendo los bastidores. En su discurso estético la deconstrucción es una fase previa a la búsqueda de algo nuevo y una estrategia de análisis que pone en tela de juicio la tradición: En realidad busco ambas cosas. Yo me figuraba que para desmantelar la tradición tendría que conocerla muy bien primero y así lo hice. Soy muy perfeccionista, la pintura o el cuadro tienen que ser perfectos o muy buenos al principio. La violencia ejercida sobre el lienzo tiene ya antecedentes en la historia de las vanguardias. Desde los collages de Duchamp y Schwitters, hasta  los agujeros de Fontana y las manipulaciones de Rauschenberg, jugando con la obra pictórica, tratándola como una escultura. También hay  antecedentes del color único que caracteriza sus obras, desde el pionero ruso Malevich que escandalizó al mundo con sus monocromías abstractas en 1913, hasta Piero Manzoni, Klein o el británico John Golding. La crítica americana Rosalind Krauss publicó en 1978 sus reflexiones sobre la escultura contemporánea haciendo ya referencia a la expansión de medios y técnicas que se pueden utilizar en el arte, en alusión al mundo en que viven los artistas y a la hibridación propia del mundo globalizado. En AFTER, Ángela demuestra que esos procesos siguen vivos, reinventando nuevos lenguajes para elaborar su propio discurso: Faucoault y Blanchot han influido mucho en mi trabajo, pero especialmente Derrida, a quien tuve ocasión de escuchar antes de su muerte. Estudié Bellas Artes en los años 90. En Goldsmiths daban mucha importancia al pensamiento filosófico. Su primera deconstrucción data de 1995: Ashamed (Vergüenza) fue la primera pintura en la que usó el espacio circundante. Un pequeño lienzo amarillento doblado sobre sí mismo apareció por primera vez, colgado en una esquina de la sala, como queriendo ocultar su diminuta presencia. Si valiente fue al presentar una pintura de esta manera, fue aún más arriesgada al mostrar al año siguiente una pintura sobre el suelo, Homeless. Esta obra de gran formato, apareció ya adaptada al ángulo de la sala con el bastidor crudamente roto. Así inició una reflexión estética sobre las relaciones entre el material, la obra y su proceso de adaptación al medio.
 
REPENSAR LO ESTABLECIDO // Para muchos artistas, el nuevo mileno ha provocado la sensación de estar ante el fin de algo. Lo que parecía ser el fin de una etapa, crea una conciencia que obliga a repensar y replantear el arte y más concretamente la pintura, porque es ésta la que abandera el cambio. La pintura de Ángela de la Cruz se pone a sí misma en crisis y utiliza todos los medios a su alcance para expandir un discurso en hibridación con la arquitectura, la escultura y la instalación. Su obra está repleta de referencias post-históricas y su pintura es un campo de batalla donde las fuerzas interiores de la imagen pugnan por romper sus barreras. La artista explora los límites del espacio pictórico y reflexiona sobre sus elementos estructurales básicos. En Self (1997) un lienzo partido en dos reposa sobre una silla y admira a su gemelo en la pared. Ambos cuadros monocolor son una broma sobre la ensoñación y el narcisismo, sobre pinturas como objetos, pinturas como imágenes y pinturas como seres. En las salas de Camden las obras se muestran a sus anchas, muy espaciadas, como personajes de un bosque animado que se aprietan en una esquina o se esconden en el suelo. Son restos de algo pasado intentando recordar lo que eran o lo que deberían haber sido. La desolación que emana del espacio provoca una profunda simpatía por esos bastidores expuestos, esos lienzos plegados y esa monocromía machacante que abre ventanas a otras formas y conceptos entendidos hasta ahora en la bidimensionalidad. Ángela de la Cruz trata a sus obras como cuerpos que aman, odian o sufren, y según ha explicado ella misma, algunas tienen proporciones de su torso u otras partes de su propio cuerpo. En Ready to Wear (serie realizada entre 1997 y 2003), un término usado en moda, explora los conceptos de seriado y repetición, en tres tamaños (pequeño, mediano y grande) y en brillante rojo, azul y blanco. El lienzo aparece montado sólo sobre una parte del bastidor, como si estuviera a medio vestir, burlón, sexi y descocado, mostrando provocativamente sus interioridades.
 
Reciclar también ha sido una constante en su producción. En la serie Clutter (2003-2005) incorpora elementos sobrantes de otros trabajos y reutiliza lienzos usados para hacer obras nuevas junto con bolsas y cajas. Aquí se muestra con esplendor el campo expandido de la pintura, el momento álgido de lo híbrido y lo pluridisciplinar, en términos análogos a los que Rosalind Krauss aplicaba a la escultura. En 2005, mientras preparaba una exposición en Lisboa, Ángela de la Cruz sufrió una hemorragia cerebral que la mantuvo varios meses en coma, provocándole una parálisis que la obligó a pasar una larga estancia en el hospital, periodo en el que dio a luz a su hija. Su obra posterior está salpicada de alusiones recurrentes a las sensaciones físicas y emocionales de ese periodo. Su constante esfuerzo por sobrevivir está plasmado como un elemento autobiográfico en la muestra. Imagino que todo el tiempo personalizo mis obras con mi propia situación personal, aunque no me gusta hacerlo muy obvio. Por ejemplo, nunca pondría lo de ser madre o ser mujer. Creo que el trabajo debe ser universal.
 
Entre su producción más reciente, un homenaje al objeto dramatizado: la pieza Flat (2009), una silla estrellada contra el suelo como si hubiera sido incapaz de soportar el peso de un cuerpo y así se hubiera quedado, con sus patas extendidas, perdiendo la función para la que fue creada. 
 
POLÉMICA Y RECONOCIMIENTO // El Turner Prize está dotado con una cuantía de 40.000 libras y premia a los artistas conceptuales más controvertidos del momento, por lo que a menudo su concesión viene acompañada de polémica y a veces de escándalo, cumpliendo así la pretensión de promover la discusión pública sobre los nuevos acontecimientos del arte contemporáneo europeo. Con la nominación, esta gallega residente en Londres, logra un merecido reconocimiento a su personal y precursor lenguaje creativo. Ángela de la Cruz confesó que su designación había sido totalmente inesperada y que se sentía muy feliz y emocionada.
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