ESTA PORCIÓN DE TARTA CORRESPONDE AL DISEÑO EMERGENTE, CON SU PLACENTERA SENCILLEZ Y SU VOLUNTAD NARRATIVA PARA HACER AL ESPECTADOR ÚNICO DEPOSITARIO DE CIERTAS REVELACIONES; UNA APUESTA POR EL DISEÑO ESQUEMÁTICO LLEVADO A SU MÍNIMA EXPRESIÓN, UNA VUELTA A LO ESENCIAL, UNA SENCILLEZ REVELADORA Y MÁGICA QUE RECONOCE LAS DIFERENCIAS ENTRE LOS LUGARES HABITADOS Y VISITADOS. LUGARES DE PASO DONDE SUS CREADORES NOS HABLAN DE MANERA DURADERA Y DESPREOCUPADA.
Nuestros estilos de vida están cambiado y buscamos nuevas respuestas: ¿Qué es importante? ¿Qué necesitamos? ¿Qué podemos mejorar? Con la sencillez como lema y un nuevo humanismo como punto de referencia, se mezcla, se reinventa y se crean nuevas asociaciones y posibilidades de implicación emocional... Siluetas tenues, formas reducidas, secciones delgadas.... diseños amigables que descubren modelos de perfección y felicidad a través de las cosas pequeñas de la vida cotidiana. Descubrimos la honestidad de una forma. La sensibilidad es el nuevo funcionalismo. Historias y narrativas de tranquilidad donde creador y espectador hacen un pacto de confidencialidad. El espectador observa y siente como si le hablaran en voz baja, a través de susurros, activándose la necesidad de guardar secretos. La semántica que se desprende de esta exquisita normalidad no escatima en claridad narrativa ni abandona su naturaleza poética e intimista.
LA NORMALIDAD DE RECLAMAR LO ORDINARIO.
Ordinario es el adjetivo que los jóvenes diseñadores emplean para definir una nueva dimensión de los objetos bien diseñados. Objetos anónimos, pero familiares y fácilmente reconocibles. Habituales son aquellos objetos con los que hemos convivido muchos años y aquéllos que siendo nuevos no tienen nada de excepcional… se alejan de la tendencia de crear objetos espectaculares y superficiales que, más que para ser usados, surgen para generar cobertura mediática. Sin considerar si son o no necesarios, actualmente se rediseñan objetos ya inventados para hacerlos más atractivos. No me opongo a que los objetos antiguos sean reemplazados, ni niego lo nuevo, pero creo que el diseño pensado para atraer la atención del público generalmente es insatisfactorio.
Por temor a que sus diseños sean descritos como normales, muchos diseñadores no asumen lo ordinario como concepto, olvidando que la normalidad es la raíz y la noción básica del diseño, y que, preocupándose menos por los aspectos visuales de los objetos, el objetivo es prever su impacto sobre la atmósfera y sobre los ámbitos artificiales. Probablemente es muy fácil comprender las cosas ordinarias: las miras y piensas “qué corrientes… se trata de cosas presentes en la vida cotidiana y en las que no encontramos ningún componente de diseño. Por otro lado, cuando vemos nuevos diseños que aceptan la esencia de algo que reconocemos y percibimos como normal, nuestra expectativa de asombro frente algo que ha sido diseñado queda traicionada y nuevamente pensamos “son tan corrientes”…
En los objetos ordinarios el concepto de anónimo puede significar que el autor es desconocido, pero también indica cómo se posiciona el autor entre el diseño y la expresión: limitando su expresión creativa personal. La normalidad, lo ordinario excelente es más común en el mundo de las cosas anónimamente diseñadas, pero también es posible en el diseño con firma, lo que amplía los horizontes en el mundo del diseño.
VER LO EXTRAORDINARIO EN LO ORDINARIO.
Fijarse en lo ordinario consiste en mirar lo que ya existe para estimular ideas de lo que puede existir. El proyecto de lo potencial se encuentra en lo real. ¿Por qué cuesta tanto que los diseñadores presten atención a lo ordinario? Parece que cualquier especulación sobre lo que será el diseño futuro implique ignorar lo que ya existe. Pero lo ordinario supone la paradoja de adivinar lo que vendrá a través de lo que ya existe. Por muy banal que sea, cualquier diseño puede suponer una ayuda para el diseño del futuro.
Así es como Misuyo ofrece pistas de futuro: observando constantemente a las personas y al sistema político, social, religioso, económico, artístico... su evolución e influencia sobre los objetos. Para ello utiliza conceptos como la comprensión del medio, la usabilidad de las cosas, la materialidad, la simplicidad, lo artesanal, prestando atención a los vínculos entre los elementos para crear diseños versátiles y funcionales con permanencia en las personas.
De ese planteamiento surge la Colección Trestle, compuesta por un sofá y una estación de trabajo, creada bajo el principio de búsqueda de nuevos valores acordes con los constantes cambios. Se han priorizado los materiales y las estructuras simples para resolver dos conceptos: el descanso y el trabajo.
El elemento principal en esta colección es el caballete, establecido como unión y soporte, modificando pequeños elementos formales para adecuarlo a las necesidades del proyecto sin intervenir demasiado en su forma ni perder sus características reconocibles. Está hecho con materiales nobles y a través de tecnologías tradicionales menos contaminantes, dejando al descubierto nudos y fisuras. Cada producto de esta colección quiere proveer naturalidad y practicidad, teniendo en cuenta los procesos y el aprovechamiento de todo el
material.
Bajo un planteamiento similar y oscilando entre la ironía y la función, La Fresca de Martiniblanco propone lo extraordinario en lo ordinario: un producto sencillo que pide responsabilidad para el medio ambiente. Un accesorio diario para reutilizar el agua que sobra en cada comida. Hecho en silicona y con una selecta gama de colores. Dry Martini, también de Martiniblanco, es un sistema de asientos diseñados para situaciones de relación, para encuentros donde el producto debe permanecer discreto.
Misuyo es el equipo formado por Esther Vidal Andreu y Marcos Cifuentes Álvarez, diseñadores de origen y formación diferente que se unieron para aportar un valor real al mundo que los rodea. Su trabajo se basa en los valores humanos, la sensibilidad, el humor y la funcionalidad. Todo ello sin llegar a ser ostentosos a la hora de diseñar; al contrario, cuidando la simpleza y los detalles para que los productos sean elementos esenciales para las personas. Por esta razón se atreven con todo tipo de objetos y necesidades, buscando soluciones integrales, globales y duraderas.
Martiniblanco es el equipo formado por Carlos Martín y Raúl Blanco. Titulados en I.T. en Diseño Industrial por la Universidad CEU Cardenal Herrera, han cursado el Master Oficial de Mobiliario e Iluminación. Compaginan su formación con el desarrollo de proyectos propios de diseño industrial y comunicación, así como colaborando asiduamente con otros estudios locales. Sus proyectos respiran fluidez y frescura, con la codiciada ingenuidad propia del que comienza una larga carrera.
LA OBSESIÓN POR LO HABITUAL: LO QUE ESTÁ AHÍ PERO NO SE PUEDE VER.
El trabajo de Cuatro cuatros se mueve en paralelo a la noción de lo ordinario en la arquitectura, entre espacios íntimos y cotidianos. Basada en la posibilidad de “formar un número cualquiera, empleando solamente cuatro cuatros, ligados por signos matemáticos”, la Colección Signos representa un producto cualquiera, realizado empleando sólo un par de materiales, ligados por uniones sin herrajes. Esta colección se compone de 4+1 propuestas caracterizadas por la flexibidad de uso, líneas rectas, sinceridad de ejecución, honestidad en los materiales, esquematismo, dinamismo y experimentación. Destaca también el fácil montaje/desmontaje de las piezas, que permite un embalaje compacto para su transporte. La lámpara, la silla, el taburete y el atril (que reciben nombres de signos matemáticos) están definidos sólo por ángulos rectos que enfatizan la variable del grafismo y el contorno de las siluetas.
A Cuatro cuatros les une el común interés por el diseño, la casualidad y una larga evolución. Al principio sólo compartían conversaciones sobre el tiempo y finalmente la satisfacción de hacer juntos lo que les gustaba. Después de tres años y muchos proyectos de por medio, fundan Cuatro cuatros, un equipo integrado por Isabel Cortina Sáez, Marina Francés Sáez, Adrián Martínez Almonacid y Cristina Ródenas Lechiguero. Recién titulados en Diseño Industrial por la Universidad Politécnica de Valencia, se especializan en diseño para hábitat y ocio.
Colección Signos: Corchete. Todos tenemos en mente esa típica lámpara vieja que el mecánico se cuelga de la cintura cuando sale de debajo de un coche en el taller, ¿verdad? Sucia y sin encanto, tiene mucha más personalidad de la que en un principio podíamos imaginar. ¿Una lámpara que podemos mover a nuestro antojo? ¡Probemos! ¿Y si encima le añadimos un soporte que guarde la página del libro que te estás leyendo? Todo junto pero no revuelto directo a la habitación. Almohadilla. El producto es sencillo: consta de 6 perfiles que encajados forman una silla. Es fácil de transportar, puedes montarla y desmontarla cuando quieras y las piezas son intercambiables. Va reforzada con bridas para que mantenga unida la estructura. Porcentaje. Siéntete como un auténtico marinero e iza el cabezal cada vez que necesites dispersar la luz. Si quieres el efecto contrario, déjalo caer. La tulipa es de madera, por lo que la luz queda focalizada hacia abajo. Asterisco. En este producto encontramos dos funciones. Si tienes el escritorio saturado de papeles y trastos varios de tanto hincar los codos, este atril + lámpara te lo despeja un poco para que no te agobies y no te entren ganas de salir corriendo cada vez que te pones a estudiar.
-Exclamación. Esta sencilla luminaria esconde en su interior un elemento punzante con el que controlar a todas las notas que campan a sus anchas por nuestra mesa de estudio. No te asustes, que ni corta ni hace daño, además tendrás una buena luz para leerlas.
Dentro de la obsesión por lo habitual, la Colección Tafelstukken de Daphna Isaacs & Laurens Manders, está compuesta por 5 lámparas/contenedores que invitan a situar pequeños objetos que queremos tener bien localizados y dispuestos: llaves, frutos, revistas... Lámparas con formas sencillas y primitivas hechas de madera (roble) y porcelana, que evocan al mismo tiempo rigidez y delicadeza.
La Colección Tafelstukken es una serie limitada de los modelos Readinglamp, Etagère, Sofalamp, Small fruitlamp y Fruitlamp, a través de 15 referencias distintas en base a las dimensiones de sus partes y componentes. La serie se produce manualmente por los diseñadores y ha ganado un “Three out of ten” DMY award, en el DMY Festival Internacional de Diseño en Berlín 2010.