INGREDIENTES:
-4 HUEVOS ENTEROS.
-125 GRAMOS DE MANTEQUILLA.
-12 CUCHARADAS COLMADAS DE AZÚCAR.
-14 CUCHARADAS COLMADAS DE HARINA.
-1 SOBRE DE LEVADURA EN POLVO.
-1 LIMÓN.
PREPARACIÓN:
MEZCLAR BIEN TODOS LOS INGREDIENTES, BATIR LA MASA Y AÑADIR LA RALLADURA DE UN LIMÓN. UNTAR EL MOLDE CON MANTEQUILLA Y AÑADIR LA MEZCLA. MEDIA HORA DE HORNO A 150º.
Las tardes de lluvia en verano eran especialmente dulces. Deambulaba por la casa y su cuerpo se abandonaba en los espacios más recónditos. Los interruptores le indicaban posibles direcciones y nuevos espacios. Los muebles del salón aparecían colocados por primera vez. Sus aristas conservaban una forma curiosa. También los colores blancos de la mesa y de las paredes de la cocina aparecían raros y su reflejo contrastaba perfectamente con la madera de los armarios. Afuera, los nubarrones cubrían por completo el cielo y casi no había luz. Los tonos grises del suelo de la calle se fundían con la niebla de las montañas. Los charcos reflejaban las ondas que provocaba la lluvia en el agua, formando en el centro pequeñas burbujas de aire. Corrió la cortina, se sentó en una silla y empezó a acariciar el mantel de la mesa del salón. Su estampado de cuadritos verdes y blancos empezó a marearle y cerró los ojos. Escuchaba a sus hermanos corriendo en el primer piso de la casa. De repente uno de ellos bajó con una caja de cartón en las manos. Era un juego de mesa bastante aburrido. Rápidamente volcaron su contenido encima de la mesa y empezaron a jugar.
-Voy a contar todo el dinero mientras tú ordenas por colores las fichas -dijo su hermano.
-Vale -contestó él.
Justo antes de que su hermano terminara de contar el dinero llamaron al timbre. Afuera estaban sus amigos esperando. Se levantó y abrió la puerta. Sus dos amigos llevaban chubasquero con capucha y botas de goma.
-¿Te apetece salir a dar una vuelta? -dijo uno de ellos.
-Llueve muchísimo y no quiero mojarme -respondió él.
-Está bien, ¿podemos entrar?
-Sí.
Pasaron sus amigos y cerraron la puerta. Se quitaron los zapatos y repartieron el dinero de juguete. La mesa estaba llena de pequeños objetos que combinaban por aburrimiento. La luz de la televisión y del techo iluminaba sus pequeñas cabezas de chorlito. Su hermano pequeño leía en voz alta las reglas del juego mientras todos los demás ordenaban sus fichas. De pronto llamaron de nuevo al timbre. Eran su hermana y una amiga. Su hermana sujetaba un extraño molde en forma de rosquilla con las dos manos y su amiga un paquete de azúcar.
-¿Qué es eso? -preguntó el chico.
-Vamos a hacer un bizcocho -contestaron ellas.
Cerraron la puerta de golpe y entraron rápidamente en la cocina.
La mesa estaba repleta de fichas de colores y de migas de bocadillo. Su hermano y sus amigos miraban la tele tumbados en el sillón. Recogió el juego y lo ordenó todo dentro de su caja. Cuando terminó su tarea se acercó de nuevo a la ventana. Había dejado de llover y el sol del atardecer se ocultaba entre las nubes. Las fachadas de las casas reflejaban figuras de color pastel.
Bajó las persianas y se sentó junto a sus amigos para ver con ellos la televisión.
Una hora después sacaron el bizcocho del horno y lo volcaron encima de un plato. Estaba deforme y se había quemado un poco. Levantaron el paquete de azúcar y empezaron a espolvorear la superficie. Acto seguido su hermana cortó una porción y la colocó encima de una servilleta de papel gritando:
-¿Quién quiere probar el primer trozo?