Artistas, creadores e inconformistas han soñado y buscado siempre espacios donde realizar sus actividades con plena libertad e independencia. La especulación y las apresuradas condiciones de vida actuales dificultan aún más la posibilidad de tener un estilo de vida alternativo. Los talleres-vivienda, cubículos sin cédula de habitabilidad, son una estoica posibilidad, los últimos reductos verdaderamente bohemios en la cool Barcelona. No son okupas, pagan. Pero al margen de toda legalidad. En el barrio del Raval abundan los edificios con espacios peculiares y ocultos donde algunos desarrollan sus sueños de emancipación dejando volar su imaginación en la recreación de un espacio propio autoconstruido. ¿Una victoria individual y creativa frente a la inercia especulativa?