Gallego es el nombre que utilizan en Sudamérica para referirse a los trabajadores españoles que emigraron durante la posguerra, y es también el gentilicio de la tierra donde nací, un pueblo de tradición pesquera que actualmente acoge a inmigrantes que hacen trabajos que los gallegos rechazamos, permitiendo la evolución en la identidad de un pueblo hasta ahora muy vinculado al mar.
Como nací en Finisterre (conocida como el fin del mundo hasta el descubrimiento de América), el mar siempre ha estado presente en mi vida. El de marinero es un oficio generacional muy duro, con jornadas de más de 330 días en un barco. Para capturar la vida de las nuevas generaciones de marineros, pasé 20 días en un barco pesquero, observando y fotografiando individuos que, aunque rodeados de compañeros, trabajan en soledad y aislamiento.